Alejandro Manriquez: “La pintura es un acto existencial”

El joven artista plástico argentino, Alejandro Manriquez, se refirió en esta entrevista exclusiva a sus inicios, habló sobre el oficio de pintar y el lugar de la técnica, entre otras cosas. Su pintura es una propuesta original y contundente que retrata al hombre moderno.

Por Lic. Camila Reveco
camilareveco.mza@gmail.com
Argentina

El dibujante y pintor argentino Alejandro Manríquez nació un 27 de noviembre de 1979 en Centenario, Neuquén lugar en donde vive y trabaja. Luego de estudiar y trabajar en Buenos Aires y en Córdoba, decidió volver a la Patagonia para desempeñarse como profesor universitario en el IUNA y en la Universidad Nacional de Río Negro y también da clases particulares en su taller.

Su vibrante y particular obra expresionista relata en todos los casos sugerentes historias para el espectador, las suyas son “imágenes que representan al hombre en su lucha por no desaparecer, envueltos en particulares atmósferas asfixiantes”, como indica en su página oficial. “En Centenario -relata Manríquez- el ambiente es pequeño y está muy disgregado. Con un grupo de artistas plásticos de la ciudad nos reunimos cada tanto a conversar de arte y a sobre todo a comer ¡Ja!”.


-¿Cómo es que empieza a pintar? ¿Se lo propuso o simplemente se dio?

-Se fue dando de manera natural y a temprana edad. Si miro hacia atrás me veo siempre dibujando y desde muy pequeño. Cuando era niño me entere que daban clases de dibujo en mi ciudad y les pedí a mis padres si podía asistir, desde ese momento siempre fui a institutos de dibujo y talleres de pintura. Cuando termine el secundario elegí la carrera de Realizador de Cine de Animación, en el Instituto de Cine de Avellaneda y Artes Visuales con Orientación en Dibujo en el IUNA.

-¿Cuán importante cree que es la enseñanza formal – académica – para un joven que quiera volcarse a la expresión artística?

-Me desempeño como docente en la Universidad Nacional de Rio Negro en la Licenciatura en Artes Visuales y creo que cualquier canal de búsqueda hacia el conocimiento es válido, pero a veces el problema es la organización de dicha búsqueda y el transitar por una carrera de grado nos ayuda a poder divisar mejor nuestro horizonte de proyección con respecto a nuestra sensibilidad. La técnica en cualquier disciplina de las artes visuales es fundamental para la concreción de la imagen (es el medio por el cual se materializa) y la manipulación de la misma exige tiempo y mucho esfuerzo. Mientras mayores conocimientos tengamos seguramente mayor será la riqueza de lo que encontremos.

-Con esto quiere decir que si bien el arte es técnica; no sólo es técnica ¿verdad?

-Claro; la idea original y sensible que trabaja sobre la técnica para conformar la imagen también es fundamental. Es la estructura conceptual la que sostiene a la materia y termina de darle las cualidades a la imagen. En ocasiones podemos percibir obras donde su técnica es muy laboriosa pero su tema es estereotipado; de la misma forma, hay imágenes con ideas muy audaces pero con un desarrollo técnico poco atractivo. Es por ello que creo que la generación de imagen es un juego de equilibrio donde finalmente lo que se vuelve relevante es la articulación de la técnica, los elementos visuales y el concepto.

-“Transgredir”… ¿se logrará conociendo primero las reglas para luego poder romperlas?

-Es complejo, porque la idea de “transgresión” en el arte rápidamente nos saca de la esfera intimista del artista y su obra, para trasladarnos al concepto de historicidad. Seria transgredir normas y reglas que anteriormente fueron ruptura, buscando un lugar a nuestras obras, entre otras, para que sea legitimada y puesta en valor. Esto siempre se da dentro de la dinámica del propio lenguaje del arte. Particularmente, en la contemporaneidad, donde el juego de la representación se abrió y los multilenguaje se han consolidado, me sigue entusiasmando ver la expresión artística como un reflejo de la condición humana y desde ahí manifestar su valoración.

-¿Siempre se sintió atraído por la figuración?

-Creo que, de alguna manera, siempre necesite que mis imágenes tengan un alto grado de iconicidad para poder establecer relatos visuales. Quizás en algún momento esa necesidad me abandone y surja una nueva expresión cargada de representaciones definidas solo en el código plástico.

-¿Qué le parece que tiene que tener un “buen” pintor? ¿Cuándo es realmente “buena” una pintura?

-Un buen pintor sin duda necesita conocer ampliamente el lenguaje plástico, dejar de “ver” para “visualizar”, y debe –además- animarse a navegar por sus mundos internos. Creo que una buena pintura es una expresión sensible genuina que supo articular la técnica y el lenguaje plástico de manera intensa logrando como resultado la belleza.

-¿Cuáles son sus motivaciones más grandes?

-Para mí la pintura es un “acto existencial”. Siempre he estado jugando el mismo juego (me sigue divirtiendo como el primer día). Este juego de atrapar a los personajes que habitan en los pasillos de mi imaginación… y para eso, el dibujo y la pintura, se volvieron el medio ideal. En estas disciplinas esta todo por realizarse, nada está dado. La técnica y el concepto se van entrelazando hasta finalmente develar la imagen.

-¿Qué relación existe entre lo que pinta y su realidad, su vida?

-Creo que mis pinturas son el resultado del transitar por la realidad. Todo lo que percibo de alguna manera se trasforma o se re significa en mi mundo imaginario para finalmente volver a representarlo en la tela. Trato de dotar a mi pintura de la misma intensidad que lleva la época en la que me toca transcurrir. No sé si lo logro ante la sensibilidad de otros, pero tengo la certeza de que esa sintonía ayuda a mí ser, porque para mí la pintura es ante todo, como dije, un acto existencial.


-Muchas veces se asume la idea de “vanguardia” en el arte plástico como la descripción de una realidad ilegible, que hay que decodificar…

-Creo que lo que está sucediendo en el mundo del arte es muy confuso e incierto para el observador. Se representa a través de la imagen y de la palabra y entre ambos sistemas se entrelaza una significación. Muchas obras de arte en la actualidad vienen acompañadas de un manual (texto curatorial) que las protege de cualquier juzgamiento “pagano” y las traslada a la mesa de “los grandes temas de la humanidad”.

-¿Y esto está pensado para todo el público?

-Solo un grupo “selecto” saborea ese banquete mientras los otros que no llegan a la verdad aparente. Pegan la ñata contra el vidrio. Este juego de complejizar la representación hasta instancias ridículas existe sólo para ciertos estratos sociales; y su aparente “goce” no se sabe de dónde proviene, si del supuesto “hecho sensible”, o si es causa del esquema socio económico y por ende cultural que lo circunda. El arte no es ciencia; y si bien ambos conceptos son producto de la creatividad, sus ingresos son diferentes. Hoy ese contraste se está esfumando, nuevos horizontes se avecinan.

-Las composiciones suyas son complejas, su pintura es muy enérgica ¿refleja su personalidad?

-Me gusta componer, diseñar o plantear mis imágenes mucho más que realizarlas, ¡ja! Con el tiempo he empezado a controlar un poco mi ansiedad; contemplo más la obra, intento percibir su tiempo, la espero. Seguramente mi obra es reflejo mi personalidad; y no sé si es bueno, pero es lo que puedo hacer, no me sale de otra manera. Quizás algún día obtenga la destreza necesaria para esconderme detrás de mis pinturas ¡me gusta la idea! Pero por ahora sigo expuesto.

-La técnica se pule con el tiempo… ¿Cómo ha sido su proceso?

-La técnica es difícil de comprender para quien la utiliza y convive con ella por necesidad. Al principio, se la ve sólo como un proceso a aprendizaje; y luego con el tiempo nos damos cuenta que para que “funcione” debemos agregarle nuestro pulso personal, de esa manera se naturaliza. Es siempre un largo camino. En mi caso me ha costado mucho pintar y organizarme para hacerlo. Siempre tuve mucha curiosidad por los diversos procesos técnicos prestándole mayor atención a los gráficos, a los pictóricos. A la técnica se la puede enunciar o describir pero aprenderla es un acto individual, autodidacta. Sigo detrás de la técnica como el primer día porque es el camino para llegar a la pintura, que es inmensa e inconmensurable ¡Pensar que algunos se animaron a decretar su muerte….!

-Tiene algo de Francis Bacon ¿reconoce influencias?

-Sin dudas, de él y de muchísimos artistas más. De cada uno de los artistas que admiro tengo un poco. La pintura es una construcción humana gigante y son los pilares más altos los que nos guían.

-¿Cree que su mantendrá más o menos fiel a su estilo? O… ¿se imagina en algún momento haciendo paisajes al estilo de Claude Monet?

-Disfruto mucho de la pintura de paisaje y admiro a muchos pintores que realizan verdaderas maravillas No sé qué será de mí y la pintura en un tiempo, por lo pronto siempre quiero salir del barro y ponerme a pintar otros temas pero… ¡mi paisaje es un pantano! ¡Jaja! Me interesa lo que no puedo ver, esa “red” que se establece en las relaciones humanas me atrapa y quiero materializarla; la pintura es la herramienta. Ya se verá luego…

-¿Cómo interpreta al hombre moderno?

-Está en una situación difícil; navega por un océano de símbolos que él mismo creó y que ya no tienen eficacia para saciar su angustia de finitud. Lo veo perdido dentro de un sistema que de alguna manera no presenta salidas posibles, solo hay entradas. El comportamiento de nuestra especie siempre ha sido igual, así que sería un estadio más de nuestra historia que es la “del amo y el esclavo”.

-Si tuviera que elegir una pintura que siempre le haya causado profunda admiración ¿Cuál elegiría y por qué?

-Difícil porque son muchas pero elijo “Sin Pan y Sin Trabajo” de Ernesto De La Cárcova porque es una tremenda pintura, basta con ponerse en frente para sentir su potencia. Cuando era estudiante de arte y vivía en Buenos Aires iba muy seguido al MNBA y siempre antes de irme pasaba a contemplarla. De alguna manera me dio fuerzas y puso la vara altísima.